April 3, 2020

WASHINGTON – Archbishop José H. Gomez of Los Angeles and president of the U.S. Conference of Catholic Bishops has issued the following statement for Holy Week.

Archbishop Gomez’s full statement follows:

“Future generations will look back on this as the long Lent of 2020, a time when disease and death suddenly darkened the whole earth. As we enter into Holy Week, these most sacred days of the year, Catholics across the United States and the world are living under quarantine, our societies shut down by the coronavirus pandemic.

“But we know that our Redeemer lives. Even in this extraordinary and challenging moment, we give thanks for what Jesus Christ has done for us by his life, death, and resurrection. Even now, we marvel at the beautiful mystery of our salvation, how precious each one of us is in the eyes of God.

“These are times almost without precedent in the long history of the Church. In the face of this worldwide contagion, bishops here and in almost every country have been forced to temporarily suspend public worship and celebration of the sacraments.

 

“My brother bishops and I are painfully aware that many of our Catholic people are troubled and hurt by the loss of the Eucharist and the consolation of the sacraments. This is a bitter affliction that we all feel deeply. We ache with our people and we long for the day when we can be reunited around the altar of the Lord to celebrate the sacred mysteries.

“In this difficult moment, we ask God for his grace, that we might bear this burden together with patience and charity, united as one family of God in his universal Church.

“On Good Friday, on behalf of the bishops in the United States, I will pray the Litany of the Sacred Heart of Jesus for an end to the coronavirus pandemic.

“I ask you to join me in this prayer, which will be livestreamed over the internet at 9 a.m. on the West Coast and 12 noon on the East Coast. Let us join as one family of God here in the United States in asking our Lord for his mercy.

“The Holy Father has granted a special plenary indulgence to those who pray for an end to this pandemic. To receive this indulgence, you need to pray the Litany of the Sacred Heart on Good

Friday, be truly sorry for your sins and desire to receive the Sacrament of Reconciliation as soon as it is possible, and you need to pray for the intentions of the Pope.

“In the heart of Jesus, pierced as he hung on the cross on Good Friday, we see the love of God for humanity, his love for each one of us.

“This Holy Week will be different. Our churches may be closed, but Christ is not quarantined and his Gospel is not in chains. Our Lord’s heart remains open to every man and woman. Even though we cannot worship together, each of us can seek him in the tabernacles of our own hearts.

“Because he loves us, and because his love can never change, we should not be afraid, even in this time of trial and testing. In these mysteries that we remember this week, let us renew our faith in his love. And let us ask our Blessed Mother Mary to intercede for us, that he might deliver us from every evil and grant us peace in our day.”

 

Mensaje del Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos con Motivo de la Semana Santa 2020

3 de abril de 2020

Mensaje del Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos con Motivo de la Semana Santa 2020 3 de abril de 2020

WASHINGTON – El arzobispo José H. Gomez, de Los Ángeles, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos emitió una declaración con motivo de la Semana Santa.

El comunicado completo del arzobispo Gomez dice lo siguiente:

“Las generaciones futuras recordarán ésta como la larga Cuaresma del 2020, un tiempo en el que la enfermedad y la muerte de repente oscurecieron toda la tierra. A medida que entramos en la Semana Santa, los días más sagrados del año, los católicos en todo Estados Unidos y el mundo están viviendo en cuarentena, nuestras sociedades están aisladas debido a la pandemia del coronavirus.

“Pero sabemos que nuestro Redentor vive. Aún en este extraordinario y desafiante momento, damos gracias por lo que Jesucristo ha hecho por nosotros con su vida, muerte y resurrección. Incluso ahora, nos maravillamos del hermoso misterio de nuestra salvación y de lo valioso que es cada uno de nosotros ante los ojos de Dios. “Estos son tiempos casi sin precedentes en la larga historia de la Iglesia. Al enfrentarnos a esta pandemia mundial, los obispos aquí y en casi todos los países del mundo se han visto obligados a suspender temporalmente las misas, adoraciones públicas y la celebración de los sacramentos.

“Mis hermanos obispos y yo estamos dolorosamente conscientes de que muchos de nuestros fieles católicos están preocupados y heridos por la pérdida de la Eucaristía y el consuelo de los sacramentos. Esta es una aflicción amarga que todos sentimos profundamente. Nos duele con nuestra gente y todos anhelamos el día en que podamos reunirnos alrededor del altar del Señor para celebrar los misterios sagrados.

“En este momento difícil, le pedimos a Dios por su gracia, para que podamos soportar esta carga junto con la paciencia y la caridad, unidos como una familia de Dios en su Iglesia universal.

“El Viernes Santo, en nombre de los obispos de Estados Unidos, voy a rezar las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús para pedir por el fin de la pandemia del coronavirus.

“Les pido que se unan a mí en esta oración nacional que va a ser transmitida por internet a las 9am en la Costa Oeste y a las 12pm en la Costa Este. Unámonos como una sola familia de Dios aquí en Estados Unidos para pedirle a nuestro Señor su misericordia.

“El Santo Padre ha concedido una indulgencia plenaria especial para quienes recen por el fin de esta pandemia. Para recibir esta indulgencia, usted deberá rezar las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús el Viernes Santo, arrepentirse mucho por sus pecados, recibir el Sacramento de la Reconciliación tan pronto como sea posible y rezar por las intenciones de Papa.

“En el corazón de Jesús, clavado y colgado de la cruz el Viernes Santo, vemos el amor de Dios por la humanidad, su amor por cada uno de nosotros.

“Esta Semana Santa será diferente. Nuestras iglesias podrán estar cerradas, pero Cristo no está en cuarentena y su Evangelio no está encadenado. El corazón de nuestro Señor permanece abierto a todos los hombres y mujeres. Aunque no podamos adorarlo juntos, cada uno de nosotros puede buscarlo en las profundidades de nuestros propios corazones.

“Porque él nos ama y porque su amor nunca puede cambiar, no debemos tener miedo, incluso en este momento de prueba y dificultad. En estos misterios que recordamos esta semana, renovemos nuestra fe en su amor. Y pidamos a nuestra Santísima Madre María que